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IX - SISTEMA NERVIOSO Y MUSCULAR.
Dos son las causas por las que desde el punto de vista neuromuscular una persona se le puede impedir la obtención o renovación de un permiso o licencia de conducción o de armas, la epilepsia (por que puede cursar con cuadros de perdida de conciencia) o por un déficit motor.
El examen del estado neuromuscular es para verificar si el aspirante padece alguna limitación motora que le impida el manejo normal del volante y de las diferente palancas o pedales que se precisa para la conducción o aquellas que impidan el normal manejo del arma.
Las limitaciones pueden deberse a una limitación en la fuerza (parálisis, paresias), coordinación (ataxias, alteración vestibular o alteración en la sensibilidad profunda) o en la ejecución de los movimientos (lentitud de los movimientos, espasmos, temblores, etc.).
Las enfermedades que pueden dar lugar aun déficit motor son: AVC, poliomielitis, ELA, Parkinson, secuelas de traumatismos cráneo-encefálicos, distrofia muscular, miastenia gravis, esclerosis múltiple, etc. Dentro de estas enfermedades nos podemos encontrar con enfermedades estables, enfermedades progresivas y aquellas que cursan a brotes. Siempre que la enfermedad no este estable en el tiempo, los aspirantes deben presentar un informe favorable de su neurólogo y se concederá el permiso con plazo inferior al normal establecido.
Los afectos de epilepsia sólo podarán obtener o renovar el permiso o la licencia de conducción previa presentación de un informe favorable y con limitación en el plazo, en el caso de permisos de armas no se admite.
En el caso de antecedentes de cirugía o traumatismos cráneo-encefálicos se debe valorar la existencia de posible secuelas (epilepsia, vértigos, etc.) por lo que será preciso solicitar un informe complementario.
ANAMNESIS
Padece de mareos o vértigos, se ha desmayado o ha pierdo el conocimiento. Ha notado si ha perdido fuerza, tiene temblores o dificultad para moverse o caminar. Alguna vez ha tenido parálisis (dificultad para mover alguna extremidad, para andar, hablar o escribir. Tiene dolor, pinchazos, hormigueo o entumecimiento en alguna parte del cuerpo. Ha sufrido traumatismos o intervenciones cráneo- encefálicos, ha estado en coma, tiene epilepsia, etc.
EXPLORACIÓN
Inspección:
Deberemos observar si presenta signos (cicatrices) por traumatismos o intervenciones cráneo-encefálicos, valorar su actitud, la expresión de su cara, el habla, la movilidad, la marcha y si existen movimientos anormales involuntarios (temblores o espasmos), etc HABLA, si le cuesta articular la palabra o lentitud al hablar. Esto nos orientará hacia si padece Parkinson o secuelas de AVC.
POSTURA, sentado, de pié y marcha. Con el aspirante sentado valoraremos la posición normal del cuerpo, de las extremidades y si existe alguna déficit que impida una posición normal para la conducción (contracturas espásticas, sacudidas, etc.) . Si le hacemos poner de píe con los píes juntos y los brazos colgando, podemos observar problemas para mantener una postura normal estática (en enfermedades musculares, neurológicas, etc.), o si le indicamos que cierre los ojos y que procure mantenerse sin moverse, podemos observar si se desvía del eje central o si es incapaz de mantenerse en esa postura, esto puede orientar hacia una patología (del aparato vestibular, cerebelosa, etc.), si observamos en los brazos y manos podemos observar si existen temblor o espasmos lo que nos orientaría hacia el Parkinson.
Al explorar la marcha prestaremos atención a la amplitud de los pasos y si son simétricos si no pudiera padecer (Parkinson, secuelas de AVC, déficit motor por enfermedades musculares o neuronales). Observar el acompañamiento del balanceo de los brazos al caminar, su ausencia o disminución puede ser sugestivo de parkinson, observar si arrastra la punta de los píes siendo sugestivo de AVC, o enfermedades neuromusculares (poliomielitis, etc.).
PARES CRANEALES. Observaremos la cara y los ojos. En la cara valoraremos la existencias de asimetrías, lo que nos orientara hacia AVC, y la falta de expresividad o de parpadeo lo que nos orientaría hacia el Parkinson. Observaremos los ojos y valoraremos la existencia de estrabismo (paralítico o no) o nistagmus (por disfunción vestíbulo-cerebelosa).
SISTEMA MOTOR: deberemos valorar la masa muscular (hipertrofia o atrofia), movilidad voluntaria activa y pasiva (disminuida o ausente), la fuerza (debilidad o ausencia), el tono (hipertonía o hipotonía), la coordinación (ataxia), los reflejos (hiperreflexia, hiporreflexia o arreflexia), la sensibilidad superficial y profunda (hiperestesias, hipoestesias, anestesia, dolor) y si existen movimientos anormales temblores, espasmos, etc. (finos, grueso, voluntarios, involuntarios, estáticos o de acción). Normalmente deberemos valorar la movilidad y la fuerza el resto de exploración se deberá realizar si en la exploración normal se aprecia un trastorno en la posición estática, en la marcha, en la coordinación, en la movilidad o en la fuerza.
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